Este es un Blog de San Pedro Provincia de Buenos Aires, que tiene por objeto compartir todo lo que nos pasa, nos gusta,nos disgusta y nos entretiene. Te proponemos que denuncies temas de discriminación, y recuerdes que el vih se llevó muchas vidas en nuestra ciudad, por eso la propuesta es que te cuides con todo el amor que puedas , por vos , por él y por todos.
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sábado, 2 de mayo de 2009
viernes, 17 de abril de 2009
EE.UU.: un niño de 11 años se suicidó por acoso homofóbico
EE.UU.: un niño de 11 años se suicidó por acoso homofóbico
Por Redacción AG Magazine 16 Abril 2009 83 lecturas Un comentario Enviar por e-mail Imprimir Share/Save/Bookmark
20090416-homofobiaEn Masachussets, un niño de 11 años se ha suicidado por la homofobia que había en su centro educativo.
Carl Joseph Walker-Hoover, que estaba a punto de cumplir 12 años, decidió ahorcarse por el acoso de sus propios compañeros de clase que lo llamaban maricón y que se burlaban por su forma de vestir. Y todo ello a pesar de que el niño no se consideraba homosexual.
Lo peor de todo esto es que el centro en el que estudiaba el niño conocía el acoso al que le estaban sometiendo sus compañeros, y decidió no intervenir, ya que consideró que el asunto era un simple “síntoma de inmadurez” de los estudiantes.
Y el niño, como es normal en estos casos, tenía miedo de denunciar con nombres y apellidos a los compañeros que le acosaban e incapaz de aguantar las burlas se ahorcó con un cable en su casa de Springfield el lunes por la noche. Fue su madre quien lo encontró cuando volvió a casa después de asistir a un servicio religioso.
Con info de AmbienteG.com
Por Redacción AG Magazine 16 Abril 2009 83 lecturas Un comentario Enviar por e-mail Imprimir Share/Save/Bookmark
20090416-homofobiaEn Masachussets, un niño de 11 años se ha suicidado por la homofobia que había en su centro educativo.
Carl Joseph Walker-Hoover, que estaba a punto de cumplir 12 años, decidió ahorcarse por el acoso de sus propios compañeros de clase que lo llamaban maricón y que se burlaban por su forma de vestir. Y todo ello a pesar de que el niño no se consideraba homosexual.
Lo peor de todo esto es que el centro en el que estudiaba el niño conocía el acoso al que le estaban sometiendo sus compañeros, y decidió no intervenir, ya que consideró que el asunto era un simple “síntoma de inmadurez” de los estudiantes.
Y el niño, como es normal en estos casos, tenía miedo de denunciar con nombres y apellidos a los compañeros que le acosaban e incapaz de aguantar las burlas se ahorcó con un cable en su casa de Springfield el lunes por la noche. Fue su madre quien lo encontró cuando volvió a casa después de asistir a un servicio religioso.
Con info de AmbienteG.com
Un Saludo a todos los amigos de CHIVILCOY
Les mandamos un fuerte abrazo a todos los Gay de esa fantástica ciudad.Luchen mucho por sus ideales siempre con respeto y altura, denuncien a este Blog cualquier forma de discriminación, tenemos muy claro como, donde y cuando realizar las acciones correspondientes.
Les dejo un artículo periodístico de Manuel Valandia.
Gay en pueblo chico, un infierno a lo grande
Ser homosexual en un pueblo pequeño es mucho más difícil que serlo es una gran ciudad en la que puede pasarse desapercibido e incluso ser casi anónimo. La vivencia de la homosexualidad no solo es un hecho personal y particular sino además social, cultural y relacional.
En una cultura tradicional, machista, sexista, falocrática y heterosexual, a una persona se le dificulta construirse plenamente como sujeto sexuado por cuanto para hacerlo requiere no solo de una decisión personal sino especialmente de una consolidación social con la que le es difícil contar, tal vez por dicha razón muchos homosexuales y lesbianas se ven obligados a huir de sus lugares de origen y construirse una nueva vida en las grandes capitales, en donde, si no hay una aceptación plena de las variantes sexuales, si por lo menos existe cierta permisividad y tolerancia al desarrollo personal.
No siempre los homosexuales y lesbianas tendrían que estar huyendo para alcanzar su felicidad como sujetos sexuados. Para lograrlo, la única manera posible consiste en alcanzar ciertos cambios socioculturales. Para ello se requiere de la construcción y el fortalecimiento de las organizaciones que reúnen a las personas LGTB pero muchas veces éstas se concentran en mirar su propio ombligo sin lograr darse cuenta que mientras el cambio no sea en todo el estado, los hombres y mujeres en los pueblos, seguirán siendo estigmatizados, segregados, vulnerados y agredidos emocional y físicamente a causa de su orientación sexual o de sus tránsitos identitarios de genero.
La homofobia no solo es una constricción social es también una construcción particular alimentada por el miedo al rechazo y la exclusión. Puede decirse que las organizaciones contribuyen a la homofobia cuando no crean, por medio de sus acciones organizativas, las condiciones para que aquellos que la sufren encuentren espacios solidarios de respeto y convivencia democrática.
Con respecto a este tema le invito a leer en el blog Preguntas y Respuestas, un escrito al que he denominado "No encajo en los cánones sociales..." en el que respondo a un joven de 24 años quien trabaja en un sector publico de seguridad, vive en un pequeño pueblo y teme ser vulnerado por su orientación sexual.
Manuel Velandia
El autor es sociólogo, filósofo, investigador y consultor internacional en temas de sexualidad, vih/sida y derechos humanos.
Les dejo un artículo periodístico de Manuel Valandia.
Gay en pueblo chico, un infierno a lo grande
Ser homosexual en un pueblo pequeño es mucho más difícil que serlo es una gran ciudad en la que puede pasarse desapercibido e incluso ser casi anónimo. La vivencia de la homosexualidad no solo es un hecho personal y particular sino además social, cultural y relacional.
En una cultura tradicional, machista, sexista, falocrática y heterosexual, a una persona se le dificulta construirse plenamente como sujeto sexuado por cuanto para hacerlo requiere no solo de una decisión personal sino especialmente de una consolidación social con la que le es difícil contar, tal vez por dicha razón muchos homosexuales y lesbianas se ven obligados a huir de sus lugares de origen y construirse una nueva vida en las grandes capitales, en donde, si no hay una aceptación plena de las variantes sexuales, si por lo menos existe cierta permisividad y tolerancia al desarrollo personal.
No siempre los homosexuales y lesbianas tendrían que estar huyendo para alcanzar su felicidad como sujetos sexuados. Para lograrlo, la única manera posible consiste en alcanzar ciertos cambios socioculturales. Para ello se requiere de la construcción y el fortalecimiento de las organizaciones que reúnen a las personas LGTB pero muchas veces éstas se concentran en mirar su propio ombligo sin lograr darse cuenta que mientras el cambio no sea en todo el estado, los hombres y mujeres en los pueblos, seguirán siendo estigmatizados, segregados, vulnerados y agredidos emocional y físicamente a causa de su orientación sexual o de sus tránsitos identitarios de genero.
La homofobia no solo es una constricción social es también una construcción particular alimentada por el miedo al rechazo y la exclusión. Puede decirse que las organizaciones contribuyen a la homofobia cuando no crean, por medio de sus acciones organizativas, las condiciones para que aquellos que la sufren encuentren espacios solidarios de respeto y convivencia democrática.
Con respecto a este tema le invito a leer en el blog Preguntas y Respuestas, un escrito al que he denominado "No encajo en los cánones sociales..." en el que respondo a un joven de 24 años quien trabaja en un sector publico de seguridad, vive en un pequeño pueblo y teme ser vulnerado por su orientación sexual.
Manuel Velandia
El autor es sociólogo, filósofo, investigador y consultor internacional en temas de sexualidad, vih/sida y derechos humanos.
sábado, 11 de abril de 2009
martes, 7 de abril de 2009
lunes, 23 de marzo de 2009
Qué hacer si encontramos un familiar en un Boliche gay
Cuando yo era un pequeñito mis papás me enseñaron, como a todo hombrecito de bien, a ser cortés con la gente y a saludar siempre que me encontrara a algún conocido. Me dijeron que era de muy mala educación hacerse el disimulado para no saludar o no despedirse de la gente. Pero lo que no me dijeron en ese entonces fue qué hacer si la gente no quería ser reconocida o vista.
Si uno es un visitante asiduo de bares o antros gay se corre el riesgo de encontrar a algún compañero de trabajo, profesor, vecino o familiar. No podemos negar que se pueden dar situaciones embarazosas o muy chuscas si uno de los dos es closetero o si no se sospechaba nada de su identidad secreta (gay). En caso contrario, si uno de los dos es muy obvio o tiene mucha pluma, no habrá gran sorpresa. Pero qué divertido es cuando nos tropezamos con el jefe, primo, hermano, papá de un amigo, o el esposo de una amiga en la barra del antro o en plena pista de baile.
¿Qué hacer en estos casos?
Si hubiera una guía de "Qué hacer al encontrar a un familiar en un antro gay" creo que debería incluir los siguientes puntos:
1. No se ponga nervioso ni entre en pánico. Viva el momento lentamente, que puede ser único.
2. No haga la típica pregunta tonta: "¿Y tú qué haces aquí?"
3. Si le hacen la pregunta del punto número 2 (que siempre sucede) hay dos opciones:
a) Hacerse el disimulado:
"Me recomendaron este lugar y voy llegando. ¿Tú ya lo conocías?, ¿qué tal se pone?"
"Vine a acompañar a un amigo de closet. Ya ves, siempre necesitan que alguien los apoye..."
"Ya sabes que no me quedo con las ganas de conocer nada, ni siquiera de este ambiente"
b) Hacerse el cínico:
"Vine a ver a quién me encontraba, ¡y qué sorpresa me he llevado!"
"Reafirmo mi heterosexualidad. ¿Y tú? (...lo malo es que me sigo convenciendo que no hay tal)"
O decir la frase más usada: "Hago lo mismo que tú".
4. Sea discreto. Si la otra persona le pide guardar el secreto, hágalo. Los caballeros no tenemos memoria (y mucho menos si estamos beodos). Deje que la otra persona hable y defina su posición por sí misma.
6. Relájese y disfrute. Si lo anterior falla, ¡no huya! Hay que pensar que si la otra persona está ahí, seguramente no es la primera vez que lo hace. Lo más probable es que le guste vivir las mismas aventuras que a nosotros. En este escenario, podría ser que ganáramos a un nuevo cómplice o compañero de parranda. Si no, por lo menos los dos compartirán el mismo secreto.
¡Uy, qué recuerdos me han venido a la mente! Pero lo más interesante de todo es que ahora es muy distinto vivir como gay o salir del armario y, si me encuentro a alguien en un antro, ya no hay necesidad de salir a pecho tierra del lugar (inclusive si se trata de algún familiar muuuy cercano).
Publicado por Yorch en 12:06 PM
Si uno es un visitante asiduo de bares o antros gay se corre el riesgo de encontrar a algún compañero de trabajo, profesor, vecino o familiar. No podemos negar que se pueden dar situaciones embarazosas o muy chuscas si uno de los dos es closetero o si no se sospechaba nada de su identidad secreta (gay). En caso contrario, si uno de los dos es muy obvio o tiene mucha pluma, no habrá gran sorpresa. Pero qué divertido es cuando nos tropezamos con el jefe, primo, hermano, papá de un amigo, o el esposo de una amiga en la barra del antro o en plena pista de baile.
¿Qué hacer en estos casos?
Si hubiera una guía de "Qué hacer al encontrar a un familiar en un antro gay" creo que debería incluir los siguientes puntos:
1. No se ponga nervioso ni entre en pánico. Viva el momento lentamente, que puede ser único.
2. No haga la típica pregunta tonta: "¿Y tú qué haces aquí?"
3. Si le hacen la pregunta del punto número 2 (que siempre sucede) hay dos opciones:
a) Hacerse el disimulado:
"Me recomendaron este lugar y voy llegando. ¿Tú ya lo conocías?, ¿qué tal se pone?"
"Vine a acompañar a un amigo de closet. Ya ves, siempre necesitan que alguien los apoye..."
"Ya sabes que no me quedo con las ganas de conocer nada, ni siquiera de este ambiente"
b) Hacerse el cínico:
"Vine a ver a quién me encontraba, ¡y qué sorpresa me he llevado!"
"Reafirmo mi heterosexualidad. ¿Y tú? (...lo malo es que me sigo convenciendo que no hay tal)"
O decir la frase más usada: "Hago lo mismo que tú".
4. Sea discreto. Si la otra persona le pide guardar el secreto, hágalo. Los caballeros no tenemos memoria (y mucho menos si estamos beodos). Deje que la otra persona hable y defina su posición por sí misma.
6. Relájese y disfrute. Si lo anterior falla, ¡no huya! Hay que pensar que si la otra persona está ahí, seguramente no es la primera vez que lo hace. Lo más probable es que le guste vivir las mismas aventuras que a nosotros. En este escenario, podría ser que ganáramos a un nuevo cómplice o compañero de parranda. Si no, por lo menos los dos compartirán el mismo secreto.
¡Uy, qué recuerdos me han venido a la mente! Pero lo más interesante de todo es que ahora es muy distinto vivir como gay o salir del armario y, si me encuentro a alguien en un antro, ya no hay necesidad de salir a pecho tierra del lugar (inclusive si se trata de algún familiar muuuy cercano).
Publicado por Yorch en 12:06 PM
Gays Genios
En todas las épocas y en todos los rincones del mundo han existido homosexuales. Yo creo que la proporción se ha mantenido casi igual siempre. Ahora, estamos en contacto con más gente gay, pero no es porque haya un mayor número de personas con esta orientación sexual. Simplemente es porque hay más libertad para "salir del clóset".
Basta con pensar en lo siguiente: ¿Cuántos compañer@s de trabajo son homosexuales? ¿De cuántos sospecho, estoy seguro o ya es un secreto a voces? ¿Tengo algún familiar que "batea del otro lado"? En la escuela siempre hay algún compañero del que todos saben que tiene una preferencia distinta a la de mayoría, ¿cierto? ¿Tengo algún amigo que me lo ha confesado? ¿Y cuántos famosos lo dicen abiertamente?
Para nombrar a todos los famosos, maestros y genios gay que han dejado huella en la historia se necesitarían muchos blogs. Y eso únicamente de los que se tiene certeza...
Aquí van unos poquitos:
Sócrates: sabemos muy bien que este célebre personaje se le recuerda, entre muchas cosas, como maestro y amante de hombres jóvenes (¡Chanfle! Si me lo hubieran explicado así en la escuela hubiera puesto más atención). Sócrates decía que el amor comienza con la pasión erótica de un hombre maduro por un joven que representa la belleza (¿qué tal eh?).
Platón: Discípulo de Sócrates. De aquí viene lo del "amor platónico", y yo me pregunto: ¿También vendrá de aquí la frase de "el alumno superó al maestro"? Platón decía: "No puedo decir que exista mayor riqueza para un joven, que tener un buen amante, y para un amante, que tener un joven amado".
Safo: Poetisa griega. Esta mujer sí que tenía "los pantalones bien puestos". Tan sólo con decir que ella nació en la isla de Lesbos nos damos cuenta de su gran importancia en la historia. Se dice que ella se enfrentaba a los hombres en una época muy difícil para el sexo femenino y que con ella comenzó la historia del lesbianismo.
Alejandro Magno: Genio militar que a los 20 años tomó el trono y durante muchos años nunca perdió una sola batalla. Tuvo varias esposas pero no tuvo descendencia (hummm, ¿dónde he visto eso antes?). Se dice que su amor más grande fue un hombre. ¿Alguien vio la película de "Alejandro" o leyó el libro de Mary Renault "El muchacho persa"? (Cuando comencé a leerlo comprendí porque un antro de León, Guanajuato se llama "Bagoas").
San Agustín: (¡Ájale, esto no me lo esperaba!) Personaje importante en la historia de la iglesia católica. Las malas lenguas dicen que en su juventud tuvo encuentros homosexuales y que después pudo tomar el camino del "bien"... En uno de sus escritos describe a una de sus relaciones como "dulce, más allá de lo más dulce que jamás he experimentado".
Miguel Ángel: Yo me atrevería a describirlo como un personaje adelantado a su época, genio en numerosas ramas: escultora, pintura, arquitectura e incluso ingeniería. De verdad que era un ser súper dotado. Vivió 89 años y fue famoso gracias a sus magníficas obras. Se cuenta que el amor le llegó poco antes de los 60 años y que le dedicó el resto de su vida a su amante (podría ser un muy buen tema para una película, ¿no?).
Leonardo Da Vinci: Otro genio adelantado a su tiempo y que también le entraba a la pintura, ingeniería, arquitectura y a otras artes y ciencias. Por ahí también se rumora que era muy varonil, atractivo y que a los veintitantos años tuvo problemas por sus inclinaciones sexuales. Murió poco antes de los 70 años y nos dejó un legado que no nos deja, ni dejará, de sorprender.
Para más información:
http://es.wikipedia.org
Basta con pensar en lo siguiente: ¿Cuántos compañer@s de trabajo son homosexuales? ¿De cuántos sospecho, estoy seguro o ya es un secreto a voces? ¿Tengo algún familiar que "batea del otro lado"? En la escuela siempre hay algún compañero del que todos saben que tiene una preferencia distinta a la de mayoría, ¿cierto? ¿Tengo algún amigo que me lo ha confesado? ¿Y cuántos famosos lo dicen abiertamente?
Para nombrar a todos los famosos, maestros y genios gay que han dejado huella en la historia se necesitarían muchos blogs. Y eso únicamente de los que se tiene certeza...
Aquí van unos poquitos:
Sócrates: sabemos muy bien que este célebre personaje se le recuerda, entre muchas cosas, como maestro y amante de hombres jóvenes (¡Chanfle! Si me lo hubieran explicado así en la escuela hubiera puesto más atención). Sócrates decía que el amor comienza con la pasión erótica de un hombre maduro por un joven que representa la belleza (¿qué tal eh?).
Platón: Discípulo de Sócrates. De aquí viene lo del "amor platónico", y yo me pregunto: ¿También vendrá de aquí la frase de "el alumno superó al maestro"? Platón decía: "No puedo decir que exista mayor riqueza para un joven, que tener un buen amante, y para un amante, que tener un joven amado".
Safo: Poetisa griega. Esta mujer sí que tenía "los pantalones bien puestos". Tan sólo con decir que ella nació en la isla de Lesbos nos damos cuenta de su gran importancia en la historia. Se dice que ella se enfrentaba a los hombres en una época muy difícil para el sexo femenino y que con ella comenzó la historia del lesbianismo.
Alejandro Magno: Genio militar que a los 20 años tomó el trono y durante muchos años nunca perdió una sola batalla. Tuvo varias esposas pero no tuvo descendencia (hummm, ¿dónde he visto eso antes?). Se dice que su amor más grande fue un hombre. ¿Alguien vio la película de "Alejandro" o leyó el libro de Mary Renault "El muchacho persa"? (Cuando comencé a leerlo comprendí porque un antro de León, Guanajuato se llama "Bagoas").
San Agustín: (¡Ájale, esto no me lo esperaba!) Personaje importante en la historia de la iglesia católica. Las malas lenguas dicen que en su juventud tuvo encuentros homosexuales y que después pudo tomar el camino del "bien"... En uno de sus escritos describe a una de sus relaciones como "dulce, más allá de lo más dulce que jamás he experimentado".
Miguel Ángel: Yo me atrevería a describirlo como un personaje adelantado a su época, genio en numerosas ramas: escultora, pintura, arquitectura e incluso ingeniería. De verdad que era un ser súper dotado. Vivió 89 años y fue famoso gracias a sus magníficas obras. Se cuenta que el amor le llegó poco antes de los 60 años y que le dedicó el resto de su vida a su amante (podría ser un muy buen tema para una película, ¿no?).
Leonardo Da Vinci: Otro genio adelantado a su tiempo y que también le entraba a la pintura, ingeniería, arquitectura y a otras artes y ciencias. Por ahí también se rumora que era muy varonil, atractivo y que a los veintitantos años tuvo problemas por sus inclinaciones sexuales. Murió poco antes de los 70 años y nos dejó un legado que no nos deja, ni dejará, de sorprender.
Para más información:
http://es.wikipedia.org
viernes, 20 de marzo de 2009

EL ENEMIGO INTERNO
La depresión, plaga gay no reconocida
Acostumbrados a tener al SIDA como bandera de las desdichas que nos acosan, los gays hemos desviado nuestra atención de los males circundantes hacia aquel que se presenta como el mayor interruptor de nuestras vidas. Rara vez reconocemos los problemas de la vida diaria que obstaculizan nuestro realizarnos en el mundo. Los polos que la comunidad homosexual y el mundo entero manejan con respecto a nosotros oscilan dentro del más alto radicalismo... del enfermo terminal de SIDA pasamos a la figura del sujeto suelto de huesos que deja las represiones en el ropero y vive - literalmente -, la vida loca. El rango intermedio es enorme, sin embargo. Y el estereotipo de la vida suelta de huesos es una tosca idealización de un patrón de felicidad que las estadísticas niegan.
¿Pruebas?
Los gays sufrimos una desproporcionada tendencia a la depresión que nadie se atreve a conceder. Un estudio realizado dentro de un universo estadístico de 4000 personas entre 17 y 39 años revela que un 20% de los homosexuales entrevistados había intentado suicidarse - contra un 3.5% de los heterosexuales.
Otra más. Un estudio más amplio reveló que el 7.3% de la población gay intenta, por lo menos en cuatro ocasiones, quitarse la vida - contra un proporcional 1% de heterosexuales.
Los homosexuales calamos alto en la lista de desórdenes depresivos. Los gays sufrimos más depresión que el resto; más ataques de pánico, mayor abuso de sustancias, y más tendencia al suicidio. Los gays somos más propensos al rechazo familiar y, claro, al rechazo social. Tenemos más problemas de adaptación al medio. Siguiendo esta línea, estamos más proclives a abandonar los estudios y los ámbitos laborales, a entrar en relaciones de corto plazo, a contraer enfermedades sexuales, y a tener dificultades en mantener una relación duradera y satisfactoria.
Este es el terreno previo a todo contagio del virus del SIDA. Una vez adquirido el contagio, los problemas inevitablemente se exacerban.
¿De dónde sale este universo de desórdenes de ánimo, de problemas de ajuste, de dificultades interpersonales? Richard C. Friedman y Jennifer Downey, equipo de psicólogos dedicado al estudio de la depresión dentro de la población homosexual, barajan una serie de hipótesis al respecto. En sus libros (altamente sugerentes), "Homofobia Internalizada y Reacción Terapéutica Negativa" y "Homofobia Interna y Autoestima Genérica en Pacientes Homosexuales"; su sugerencia apunta a problemas que retrotraen hacia la infancia.
Es alrededor de los 6 y 7 años, cuando todavía la sexualidad se halla en un estadio de desarrollo y la persona no puede aún ubicarse como homosexual, que la internalización de un objeto externo agresivo y homofóbico comienza a instalarse en la psiquis. "Antes de ser sexualmente activos, muchos niños son rotulados con ofensivos títulos, tales como los de "maricón", "rosquete", etc." Demasiado temprano y con demasiada intensidad, los gays aprenden de cerca lo que significa el terror, el odio y el desprecio - lecciones de vida que nunca olvidan, y que constituyen una suerte de pilares de una estructura de auto-devaluación que se afirma con los años.
Se arma así un enfermizo círculo vicioso. Muchachos hostigados por no mostrar la exigente cuota de masculinidad, por ser demasiado artísticos, románticos, glamorosos, intelectuales; y poco diestros en el deporte, en las artes de la pelea y la defensa; internalizan una imagen suya devaluadora que luego arrastran consigo. La homofobia externa, manifestada con violencia (muchos sufren ataques físicos y no sólo verbales), se transforma poco a poco en un ente ideal que bombardea nuestro estima propio - y que se extiende hacia toda manifestación similar en el otro. Surge así el extraño fenómeno de homosexuales marginando a otros homosexuales; alejándose de ellos, matando sus pulgas sobre otros blancos más débiles que reflejan precisamente aquello que poseen y que no soportan en ellos mismos.
La familia es un factor crucial para combatir este proceso de auto destrucción de la identidad. Sin una familia que dé soporte, que llene el vacío de seguridad que los pares se encargan de aniquilar, el homosexual no tiene dónde encontrar un refugio dónde limpiarse las heces que le caen. Los pacientes gays, comentan Friedman y Downey, generalmente profesan, en relaciones terapéuticas prolongadas, creencias de que sus padres los odian por el hecho de ser homosexuales. Lo peor de todo es que tienen muchas veces razón. Un estudio del semanario New Yorker mostró que un tercio de la población entrevistada prefería tener hijos heterosexuales, insatisfechos con su matrimonio y con su vida; que hijos homosexuales felizmente emparejados con una vida estable y adecuada. Muchos padres ven en la homosexualidad de sus hijos un castigo hacia ellos mismos; un asunto de identidad que no atañe a sus críos sino más bien a ellos mismos.
Todo este andamiaje negativo no puede sino resultar en conductas futuras nefastas. Si uno no se tiene como ser humano viable y respetable, sus acciones revelarán que precisamente nada de lo que haga o se plantee hacer es respetable o viable. De ahí las drogas, el suicidio, la promiscuidad, y demás manifestaciones del bajo autoestima.
Pero el problema no se soluciona con una reforma de lo social. Es, evidentemente, la solución para el futuro; pero para el presente, la homofobia ya está dentro de uno y el trabajo tiene que ir de afuera hacia adentro. Friedman y Downey apuntan, así, a señalar que el trabajo de limpieza de las experiencias infantiles traumáticas en los homosexuales es posible dentro de un patrón de integración a un ambiente gay. Un contexto homosexual positivo es el único medio para la recuperación de la seguridad personal, del autoestima, de la integración de la identidad, y del amor. El lenguaje defensivo del gay PRIDE aparece, sin embargo, como una prolongación violenta de esta homofobia que todos llevamos dentro. Los contextos positivos se hallan más bien en lenguajes donde el ser gay pase al plano de lo accidental y las demás cualidades y talentos de la persona encuentren su espacio de maduración y desarrollo. La normalidad necesaria no se encuentra ni en familias o escuelas intolerantes, ni en histéricos activismos gays.
sábado, 14 de marzo de 2009
viernes, 13 de marzo de 2009
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