Entradas populares

domingo, 2 de diciembre de 2007

Feliz Domingo

Espacio Positivo

Espacio Positivo Un espacio de la Fundación Huesped

Las conferencias y charlas no son suficientes

Para abordar la compleja problemática del SIDA, no alcanza con charlas aisladas, la mayoría de los habitantes de la ciudad conocen los mecanismos de prevención, y sin embargo no los ponen en práctica.
Creemos que el primer paso es ver la realidad, y luego tomar una actitud de compromiso, un rol activo.
Este compromiso no siempre es el esperado, pero por lo menos está, falta mucho para que las verdaderas intenciones se canalicen institucionalmente en el contexto de una política macro de prevención.
Lamentablemente décadas de exclusión afectaron a todos los sectores y actores sociales, es por eso que algunas cuestiones no se entienden, pero tratemos de ampliar el espectro de la mirada, y confiemos en que las instituciones políticas se consoliden y dejen de lucrar con la pobreza de la gente.Para futuras problemáticas las prácticas sociales van a tener otra dinámica.Hoy por hoy tenemos algo y se hace lo que se puede, lejos de lo ideal pero las futuras generaciones podrán crear una nueva estructura social

sábado, 1 de diciembre de 2007

1° de Diciembre día mundial de la lucha contra el sida


1° de Diciembre


Un monumento fue la forma de conmemorar esta fecha en la ciudad de San Pedro, el mismo se realizó por vecinos y la inauguración estuvo a cargo del Intendente Municipal y de una ONG que aborda la temática.
Es nuestro deseo que desde la comunidad se tome conciencia sobre esta problemática y se puedan atenuar las connotaciones sociales negativas que solo traen aparejadas mucho sufrimiento.
únicamente con una actitud de compromiso se construirá una cultura del cuidado.


la redacción de SPG

martes, 27 de noviembre de 2007

lunes, 26 de noviembre de 2007

EL ENEMIGO INTERNO



La depresión, plaga gay no reconocida


Acostumbrados a tener al SIDA como bandera de las desdichas que nos acosan, los gays hemos desviado nuestra atención de los males circundantes hacia aquel que se presenta como el mayor interruptor de nuestras vidas. Rara vez reconocemos los problemas de la vida diaria que obstaculizan nuestro realizarnos en el mundo. Los polos que la comunidad homosexual y el mundo entero manejan con respecto a nosotros oscilan dentro del más alto radicalismo... del enfermo terminal de SIDA pasamos a la figura del sujeto suelto de huesos que deja las represiones en el ropero y vive - literalmente -, la vida loca. El rango intermedio es enorme, sin embargo. Y el estereotipo de la vida suelta de huesos es una tosca idealización de un patrón de felicidad que las estadísticas niegan.

¿Pruebas?
Los gays sufrimos una desproporcionada tendencia a la depresión que nadie se atreve a conceder. Un estudio realizado dentro de un universo estadístico de 4000 personas entre 17 y 39 años revela que un 20% de los homosexuales entrevistados había intentado suicidarse - contra un 3.5% de los heterosexuales.
Otra más. Un estudio más amplio reveló que el 7.3% de la población gay intenta, por lo menos en cuatro ocasiones, quitarse la vida - contra un proporcional 1% de heterosexuales.

Los homosexuales calamos alto en la lista de desórdenes depresivos. Los gays sufrimos más depresión que el resto; más ataques de pánico, mayor abuso de sustancias, y más tendencia al suicidio. Los gays somos más propensos al rechazo familiar y, claro, al rechazo social. Tenemos más problemas de adaptación al medio. Siguiendo esta línea, estamos más proclives a abandonar los estudios y los ámbitos laborales, a entrar en relaciones de corto plazo, a contraer enfermedades sexuales, y a tener dificultades en mantener una relación duradera y satisfactoria.
Este es el terreno previo a todo contagio del virus del SIDA. Una vez adquirido el contagio, los problemas inevitablemente se exacerban.

¿De dónde sale este universo de desórdenes de ánimo, de problemas de ajuste, de dificultades interpersonales? Richard C. Friedman y Jennifer Downey, equipo de psicólogos dedicado al estudio de la depresión dentro de la población homosexual, barajan una serie de hipótesis al respecto. En sus libros (altamente sugerentes), "Homofobia Internalizada y Reacción Terapéutica Negativa" y "Homofobia Interna y Autoestima Genérica en Pacientes Homosexuales"; su sugerencia apunta a problemas que retrotraen hacia la infancia.

Es alrededor de los 6 y 7 años, cuando todavía la sexualidad se halla en un estadio de desarrollo y la persona no puede aún ubicarse como homosexual, que la internalización de un objeto externo agresivo y homofóbico comienza a instalarse en la psiquis. "Antes de ser sexualmente activos, muchos niños son rotulados con ofensivos títulos, tales como los de "maricón", "rosquete", etc." Demasiado temprano y con demasiada intensidad, los gays aprenden de cerca lo que significa el terror, el odio y el desprecio - lecciones de vida que nunca olvidan, y que constituyen una suerte de pilares de una estructura de auto-devaluación que se afirma con los años.

Se arma así un enfermizo círculo vicioso. Muchachos hostigados por no mostrar la exigente cuota de masculinidad, por ser demasiado artísticos, románticos, glamorosos, intelectuales; y poco diestros en el deporte, en las artes de la pelea y la defensa; internalizan una imagen suya devaluadora que luego arrastran consigo. La homofobia externa, manifestada con violencia (muchos sufren ataques físicos y no sólo verbales), se transforma poco a poco en un ente ideal que bombardea nuestro estima propio - y que se extiende hacia toda manifestación similar en el otro. Surge así el extraño fenómeno de homosexuales marginando a otros homosexuales; alejándose de ellos, matando sus pulgas sobre otros blancos más débiles que reflejan precisamente aquello que poseen y que no soportan en ellos mismos.

La familia es un factor crucial para combatir este proceso de auto destrucción de la identidad. Sin una familia que dé soporte, que llene el vacío de seguridad que los pares se encargan de aniquilar, el homosexual no tiene dónde encontrar un refugio dónde limpiarse las heces que le caen. Los pacientes gays, comentan Friedman y Downey, generalmente profesan, en relaciones terapéuticas prolongadas, creencias de que sus padres los odian por el hecho de ser homosexuales. Lo peor de todo es que tienen muchas veces razón. Un estudio del semanario New Yorker mostró que un tercio de la población entrevistada prefería tener hijos heterosexuales, insatisfechos con su matrimonio y con su vida; que hijos homosexuales felizmente emparejados con una vida estable y adecuada. Muchos padres ven en la homosexualidad de sus hijos un castigo hacia ellos mismos; un asunto de identidad que no atañe a sus críos sino más bien a ellos mismos.

Todo este andamiaje negativo no puede sino resultar en conductas futuras nefastas. Si uno no se tiene como ser humano viable y respetable, sus acciones revelarán que precisamente nada de lo que haga o se plantee hacer es respetable o viable. De ahí las drogas, el suicidio, la promiscuidad, y demás manifestaciones del bajo autoestima.
Pero el problema no se soluciona con una reforma de lo social. Es, evidentemente, la solución para el futuro; pero para el presente, la homofobia ya está dentro de uno y el trabajo tiene que ir de afuera hacia adentro. Friedman y Downey apuntan, así, a señalar que el trabajo de limpieza de las experiencias infantiles traumáticas en los homosexuales es posible dentro de un patrón de integración a un ambiente gay. Un contexto homosexual positivo es el único medio para la recuperación de la seguridad personal, del autoestima, de la integración de la identidad, y del amor. El lenguaje defensivo del gay PRIDE aparece, sin embargo, como una prolongación violenta de esta homofobia que todos llevamos dentro. Los contextos positivos se hallan más bien en lenguajes donde el ser gay pase al plano de lo accidental y las demás cualidades y talentos de la persona encuentren su espacio de maduración y desarrollo. La normalidad necesaria no se encuentra ni en familias o escuelas intolerantes, ni en histéricos activismos gays.


viernes, 23 de noviembre de 2007

Un verdadero Angel , un auténtico, y un precio muy caro

Muchos como él nos miran desde el cielo, un recuerdo a todos los Juán Castro de San Pedro que no pudieron convivir con el enemigo internalizado. Seguramente Dios les hará un lugarsito